Teresita no escribió los manuscritos que forman su historia personal como una autobiografía en la que ella fuera la protagonista. Los escribió para mostrar y contemplar los privilegios de Jesús sobre su alma. En el Manuscrito A lo corrobora así:
El no llama a los que son dignos, sino a los que le place, o como dice San Pablo: “Dios tiene compasión de quien quiere y usa de misericordia con quien quiere ser misericordioso. No es, pues, obra ni del que quiere ni del que corre, sino de Dios que usa de misericordia (Rom 9 15-16)
Una de las grandes enseñanzas del camino espiritual de Santa Teresita es esa: no ponerse en primer lugar; reconocer la grandeza de Jesús ante la debilidad humana, y dejarlo actuar a Él, incluso cuando hagamos recuerdo de nuestra propia existencia. ¿Somos capaces de contemplar y de describir la misericordia de Dios en nosotros?
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