• Maite Urquiza

Al descubrir nuestras debilidades se descubre la justicia de Dios

En el Manuscrito A de Santa Teresita se va conformando la idea del descubrimiento paulatino de la “miseria” que somos cada uno de nosotros frente a la grandeza de Dios. Sin embargo, ese descubrimiento, lejos de reflejar una “derrota”, es en sí mismo fuente de la más grande alegría, pues a través de ese lente es como el corazón humano comprende la justicia de Dios.

¿Qué alegría más grande pensar que Dios es justo, es decir, que tiene en cuenta nuestras debilidades, que conoce perfectamente la fragilidad de nuestra naturaleza! ¿De qué, pues tendría yo miedo? Ah, el Dios infinitamente justo que se dignó perdonar con tanta bondad todos los pecados del hijo pródigo, ¿no se mostrará justo también para conmigo “que estoy siempre a su lado”?

Estar “del lado de Dios” es la meta de todo cristiano. El alma pura de Santa Teresita nos lo enseña. Pero también habla de justicia. La justicia divina lo perdona todo si hay un corazón quebrantado, un corazón contrito. Y ese corazón ya no tiene miedo.

1 visualización0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

La noche de Navidad de 1886, cuando Teresita tenía 13 años, al volver de la Misa de Gallo con su padre y sus hermanas, “la fuente” de sus lágrimas “se secó” y se le concedió la gracia de salir de la i

El 2 de enero de 1889, justo el día en que Teresita cumplía 16 años –ya en el Carmelo y a ocho días de su toma de hábito—, escribe en una carta dirigida a su hermana Paulina (Sor Inés de Jesús) que es

En las últimas conversaciones de Teresita, consignadas por sor Inés (su hermana Paulina) en el Cuaderno Amarillo, sorprende este diálogo del 20 de julio de 1897. A las tres de la mañana de ese día, T